jueves, 14 de octubre de 2010

Dime el final de este poema

Cicuta,

cómo
lejos
cómo,
del
veneno

Por eso

No hay siempre quien me aguante
en las veladas noches de acero
que paso a solas.
Una luna naranja adormece
a cualquiera,
si tú la cantas.
Combinando palabras juegas,
qué raro es estar en primera fila
mientras vives.
Soy yo, ¿soy yo? Aún me faltan
noche y versos
sucios, tambaleantes, llenos de sentido
por tocarte.
El gato come huellas vespertinas,
que se incrustran como un estruendo
-¡ay!-en el oído. Mascullas
dulces de nata para llenar de baba
cada invierno.
Esto no es una tempestad, ¿verdad?
Que no lo sea.

jueves, 16 de septiembre de 2010

88

Soñé que un pájaro azul cruzaba el cielo que tenía sobre la cabeza. Entonces yo levantaba la vista. Su extraña silueta de colibrí gigante que bate las alas a doscientos espamos por segundo me fascinaba y pensé: si estuvieras aquí te preguntaría algo, como por ejemplo; de qué clase de animal se trata. Por sorpresa, tal y como lo deseé- así sucede en los sueños- apareciste a mi lado.

-¿Qué animal es ese?
-Se trata de un hipopótamo volador.
-¡¿Un hipopótamo volador?!- te grité asombrada.
Y tú, experto en estos temas (mi fascinación, los animales...) respondiste:
-Sí, son muy comunes últimamente.

lunes, 30 de agosto de 2010

87

A tus ojos,
siempre estoy desnuda.

sábado, 28 de agosto de 2010

86

¿Por qué no amar al mundo?

Ochenta y cinco

Para ser libre escucho música clásica a la hora del almuerzo. Piso la yerba fresca descalza. Corro aunque no tenga prisa. Sonrío fuerte. Me escucho.

domingo, 8 de agosto de 2010

84

¿Alguien me puede acompañar a estar en silencio?