jueves, 14 de octubre de 2010

Cosas que faltan

Humildad, tacto, osas, mantequilla, locura, agua, valor, caricias, espontaneidad, naturalidad, silencios, amapolas. También paragüas, cometas y abedules. Además sonrojos, opiniones, y personas. Música. Pero no voy a repetir cuál es la peor de las ausencias.

91

Alborada, albur, alforja, alhambra, alfanhuí, alameda, altavoces.

90

Un pqmf, poemas, hierba, amigos, tren, plástico, menú a 4euros, contarle a ana lo de pepito huevo frito, perder el tiempo, carril bici, por una cabeza, idiomas, viajes, ganas de llorar y de reír.
Todo esto a la vez puede hacer que un individuo procese información a mil revoluciones por parpadeo y agote toda capacidad de no sentir nada. La universidad puede hacer que explote si me abrazas. Y echo de menos hacer cuentas, pero malpensar es divertido. Así que digo idioteces sobre todo lo que no sé y cualquiera me cuenta. Pero exprimo las horas sin todavía saber hacer un buen zumo. Y lloro y lloro pero no puedo. Qué divertido: el mundo se mueve.
Alboradas.
Eso es lo que me pasa: manadas de amaneceres están naciendo aquí, adentro.

89

-El biombo de tu falda recoge todo ese sol de cintura, alardeando el presumido; ¡bien sabe qué tesoros guarda!
Mi falda sonríe, pero no pronuncia palabra.

Dime el final de este poema

Cicuta,

cómo
lejos
cómo,
del
veneno

Por eso

No hay siempre quien me aguante
en las veladas noches de acero
que paso a solas.
Una luna naranja adormece
a cualquiera,
si tú la cantas.
Combinando palabras juegas,
qué raro es estar en primera fila
mientras vives.
Soy yo, ¿soy yo? Aún me faltan
noche y versos
sucios, tambaleantes, llenos de sentido
por tocarte.
El gato come huellas vespertinas,
que se incrustran como un estruendo
-¡ay!-en el oído. Mascullas
dulces de nata para llenar de baba
cada invierno.
Esto no es una tempestad, ¿verdad?
Que no lo sea.

jueves, 16 de septiembre de 2010

88

Soñé que un pájaro azul cruzaba el cielo que tenía sobre la cabeza. Entonces yo levantaba la vista. Su extraña silueta de colibrí gigante que bate las alas a doscientos espamos por segundo me fascinaba y pensé: si estuvieras aquí te preguntaría algo, como por ejemplo; de qué clase de animal se trata. Por sorpresa, tal y como lo deseé- así sucede en los sueños- apareciste a mi lado.

-¿Qué animal es ese?
-Se trata de un hipopótamo volador.
-¡¿Un hipopótamo volador?!- te grité asombrada.
Y tú, experto en estos temas (mi fascinación, los animales...) respondiste:
-Sí, son muy comunes últimamente.