Me gusta nadar porque me hace sentir viva y porque controlo perfectamente cada milímetro de mi cuerpo siendo consciente de él.
Es curioso que flotando mis movimientos sean más certeros y mi cuerpo, más real.
(Quizás es que soy muy pato).
Mira, ¿sabes qué te digo? Que mientras alguien, un mísero alguien te quiera todo, todo tendrá sentido.
viernes, 16 de abril de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010
dos sietes
Los sobres de azúcar que reparten con el café llevan impresas unas palabras. Normalmente, de cinco a diez, que forman una pequeña frase con significado.
El otro día leí varias veces en esos envases: no hay nada tan serio que no se pueda decir con una sonrisa.
Perdonen señores del azúcar, pero no es todo tan dulce como ustedes nos lo quieren hacer ver. Se me ocurre más de una frase corta a la que una sonrisa no le iría nada bien.
El otro día leí varias veces en esos envases: no hay nada tan serio que no se pueda decir con una sonrisa.
Perdonen señores del azúcar, pero no es todo tan dulce como ustedes nos lo quieren hacer ver. Se me ocurre más de una frase corta a la que una sonrisa no le iría nada bien.
76
Como el Principito domesticó a su rosa, yo sin darme cuenta he domesticado a mi árbol, el que se ve desde la ventana de mi clase. Tan cercano siempre. Lo veo a diario y es mi perfecta evasión, mi conexión con todo lo que hay fuera. Mi medio para volar.
Acoge a pájaros que al posarse hacen temblar sus ramas. En otoño, las hojas bailan el vals de la muerte y caen al suelo tras redondas piruetas. Da sombra y alivio mi árbol. Cuando el viento sopla, además, da música.
Pero sin duda, lo mejor es verlo renacer cada primavera. Prácticamente poder contar cuándo salió cada hoja, en un tierno brote verde.
Creo que es un olmo, pero no hace falta saber su nombre general para conocerlo mejor. Saber un nombre no significa conocer.
A veces, hasta me hace sonreír.
Me pregunto si no será que el árbol me ha domesticado a mí.
Acoge a pájaros que al posarse hacen temblar sus ramas. En otoño, las hojas bailan el vals de la muerte y caen al suelo tras redondas piruetas. Da sombra y alivio mi árbol. Cuando el viento sopla, además, da música.
Pero sin duda, lo mejor es verlo renacer cada primavera. Prácticamente poder contar cuándo salió cada hoja, en un tierno brote verde.
Creo que es un olmo, pero no hace falta saber su nombre general para conocerlo mejor. Saber un nombre no significa conocer.
A veces, hasta me hace sonreír.
Me pregunto si no será que el árbol me ha domesticado a mí.
75
Sé que quizás (bueno, quizás no, seguro, pero me gusta más cómo suena esa palabra) parezca una loca de las pequeñas cosas tontas, algo cría e infantiloide. Eso de fijarme en nubes, pompas de jabón y mariposas hacen de mí un fácil blanco al que disparar burlas, lo sé.
A mí me gustan esos detalles por una simple razón, intento no perder la habilidad de asombrarme por las cosas geniales que pasan a mi alrededor, ya que me parece de sabios saber apreciar lo que se tiene.
Los niños son así, se sorprenden y miran y requetemiran todo. Poco a poco lo pierden. Solamente intento conservar parte de ese sentido. Me gusta decir qué bonita es la vida y me puedo reír porque hay un seto con forma de cesta en algún lado.
Y todo eso no quiere decir que sea una tonta que no sepa pronunciar una frase coherente o conversar con sentido.
Respeto todas las formas de entender y disfrutar la vida por eso pido que también respeten la mía.
Yo soy así, simplemente así.
A mí me gustan esos detalles por una simple razón, intento no perder la habilidad de asombrarme por las cosas geniales que pasan a mi alrededor, ya que me parece de sabios saber apreciar lo que se tiene.
Los niños son así, se sorprenden y miran y requetemiran todo. Poco a poco lo pierden. Solamente intento conservar parte de ese sentido. Me gusta decir qué bonita es la vida y me puedo reír porque hay un seto con forma de cesta en algún lado.
Y todo eso no quiere decir que sea una tonta que no sepa pronunciar una frase coherente o conversar con sentido.
Respeto todas las formas de entender y disfrutar la vida por eso pido que también respeten la mía.
Yo soy así, simplemente así.
74
Suelen culparme de tener las manos frías, casi heladas. Es cierto que raramente están siquiera templadas. Un día hasta busqué en el maravilloso mundo cibernético por una posible dolencia imaginaria y en una web de dudoso contenido hallé una gracia: se me podían caer las manos. Sin darle más vueltas al asunto sigo viviendo. Pero me doy cuenta de que cuando más frías están mis manos, más llena de emociones me siento. La cabeza se me vuelve humo y el corazón me ocupa por entero.
Así que creo haber descubierto la causa de tan bajas temperaturas; en esos momentos necesito que toda la sangre de mi cuerpo riegue mi sistema sentipensante, no quedando ni una gota para las extremidades.
Así que creo haber descubierto la causa de tan bajas temperaturas; en esos momentos necesito que toda la sangre de mi cuerpo riegue mi sistema sentipensante, no quedando ni una gota para las extremidades.
miércoles, 10 de febrero de 2010
73
Me gusta:
-cuando escuchas una canción y notas que que el cantante está riendo o sonriendo
-cuando justo en el momento en el que miras por la ventana pasa una bandada de pájaros por el cielo
-cuando el pensamiento se transmite entre dos personas y se escriben un mensaje en el mismo instante
-cuando escuchas una canción y notas que que el cantante está riendo o sonriendo
-cuando justo en el momento en el que miras por la ventana pasa una bandada de pájaros por el cielo
-cuando el pensamiento se transmite entre dos personas y se escriben un mensaje en el mismo instante
sábado, 6 de febrero de 2010
69
Queremos cambiar el mundo pero poco a poco aprendemos que no podemos ni cambiar a los que tenemos al lado.
Este tipo de contradicciones, en las que caemos habitualmente, hacen daño una vez que eres consciente de ellas.
Entonces, toda esa teoría de que es posible un mundo mejor se vuelve absurda. La esperanza decae o simplemente da un giro, y se centra en otros objetivos. Objetivos alcanzables.
Este tipo de contradicciones, en las que caemos habitualmente, hacen daño una vez que eres consciente de ellas.
Entonces, toda esa teoría de que es posible un mundo mejor se vuelve absurda. La esperanza decae o simplemente da un giro, y se centra en otros objetivos. Objetivos alcanzables.
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